De bebé sobrevivió a un grave accidente y hoy, con ocho años, le buscan una familia a través de la adopción: “Es un sol”

Frente al árbol de Navidad, entre regalos y junto a un pesebre de madera. Detrás de una mesa llena de perritos calientes y hamburguesas, guiñando un ojo. Colorear un libro de cuentos o en el hospital donde se sometió a algunos procedimientos a una edad temprana. De pie entre las flores del jardín con la piscina al fondo. No importa dónde esté o cuáles sean sus circunstancias, las fotos de Baltazar siempre lo muestran sonriendo o con el pulgar hacia arriba en ese gesto de “todo está bien”. Eso ya es su marca registrada.

Tiene 8 años y no tuvo una infancia fácil. De bebé tuvo que ser separado de su familia de origen Ingresó a un domicilio en la provincia de Buenos Aires. Luego fue trasladado a otro, donde llegó a la edad de tres años y vive hasta el día de hoy. A pesar de estar en una institución donde lo colman de amor y cuidado, Baltazar es necesita el restablecimiento cuanto antes de un derecho fundamental: vivir en familia. Oye, esperando encontrarla a través de la adopción. Además, acaba de lanzarse un llamamiento público para que toda la comunidad participe en la búsqueda de una familia para él.

Karla, una de las encargadas del hogar donde vive el pequeño, cuenta: “Cuando llegó era muy pequeño y callado. Cuando tenía cuatro meses de bebé, tuvo un accidente y se rompió parte de los huesos de la cabeza. Fue operado de urgencia, estuvo entre la vida y la muerte y sobrevivió de milagro“.

Baltazar, en el jardín de la casa donde vive actualmente.
Baltazar, en el jardín de la casa donde vive actualmente.

Desde entonces, ha requerido mucho cuidado y supervisión de los adultos, ya que era fundamental para evitar golpearse, por ejemplo, mientras jugaba. “No fue fácil porque es un niño y siempre quiso hacer de todo, pero estuvo muy vulnerable durante mucho tiempo”, explica Karla. “Pasó por varias cirugías a raíz de este golpe. El año pasado estuvo cuatro meses en el Hospital Gutiérrez antes de regresar a nuestra casa. Y A finales de agosto tuvo otra operación, la última que necesitaba y ahora está perfecto. Se está recuperando muy bien y pronto podrá volver a la escuela y vivir como cualquier otro niño.‘, agrega con entusiasmo.

Como consecuencia del accidente, Baltazar tiene una discapacidad intelectual leve. Va a una escuela normal y tiene muchos amigos. Quienes le conocen destacan su afán de superación día a día. “El profesor hace un trabajo adaptado para él. Todavía no sabe leer ni escribir, pero está aprendiendo las letras”, dice Karla, quien lo describe como “un niño muy alegre y siempre con una sonrisa: un sol”. Y enfatiza: “Para prosperar, necesita más terapia de la que podemos brindarle en casa y, lo que es más importante, necesita una familia”.

Hace unos días, después de su última cirugía, la maestra de Baltazar (la “seño” Irene) lo visitó en su casa y le trajo una sorpresa: un cuaderno que le habían preparado todos sus compañeros, directores y profesores de la escuela. con una tarjeta diciéndole que lo extrañaron y esperan que se recupere de la cirugía y regrese a clases pronto. “No sabes lo emocionada que estaba. El profesor le mostró los dibujos que le habían hecho sus compañeros y estuvimos como una hora mirándolos. Se siente amado y era muy feliz”.dice Karla.

un baltazar Le encanta pintar y escuchar música., algo que nunca falta en la casa. Igualmente, Ha aprendido a nadar y realmente disfruta estar en el agua. Vive con otros 15 niños y niñas de diferentes edades en el hogar del barrio de General San Martín de Buenos Aires.

Es muy travieso e independiente. Como ha ido mucho a los hospitales cuando puede, corre a toda velocidad por todos lados y es un peso ligero: nunca se cansa y siempre va detrás de ti”. dice Karla y cuenta una anécdota que cree que lo pinta de pies a cabeza: “Por ejemplo, cuando salgo de la tienda, me dice que me va a ayudar a cargar el cartón de leche. Cuando le digo que pesa mucho, insiste y tengo que darle algo más para cargar. Siempre te demuestra que puede hacer cualquier cosa o encontrar la manera de lograrlo. Quiere superarse a sí mismo. Nunca se frustra ni llora cuando algo no le funciona: lo intenta y lo intenta.“.

Al pequeño le encanta hacer puzzles.
Al pequeño le encanta hacer puzzles.

Además, rara vez se queda quieto. “No le gusta sentarse frente al televisor y decir siempre: ‘¡Hagamos algo, te acompaño!'”, dice Karla.

¿Por qué no se ha encontrado todavía una familia para Baltazar? Los números hablan por si mismos. Según los últimos datos de la Dirección Nacional del Registro Único de Solicitantes de Tutela para la Adopción (Dnrua), actualmente existen 2.427 registros de personas y parejas registradas para la adopción en el país. de ellos, Casi el 90% está dispuesto a apoyar a los niños hasta los tres años., y el porcentaje disminuye significativamente con la edad. Por ejemplo, solo el 19% aceptaría niñas y niños de 8 años como Baltazar. En segundo lugar, Más del 80% de los solicitantes se niegan a aceptar niños con discapacidades o problemas de salud.

En este contexto los llamamientos públicos surgieron como último recurso para atender a los niños y jóvenes que esperaban más tiempo. Cuando los jueces han agotado todas las instancias de búsqueda dentro de la red de registros de solicitantes de atención de adopción, estas llamadas se dirigen a toda la comunidad con la intención de encontrar familias para los niños que más les cuesta encontrar una. Así lo hizo la jueza Silvina D’Amico, encargada del Juzgado de Familia N° 4 del Departamento de Justicia de San Martín, en el caso Baltazar.

Concentrado, el pequeño Baltazar deja que Karla la fotografíe.
Concentrado, el pequeño Baltazar deja que Karla la fotografíe.

El magistrado lanzó una búsqueda abierta de personas que estén dispuestas y en condiciones de asumir la enorme responsabilidad de formar una familia con el pequeño.

¿Cómo funcionan las llamadas? Los solicitantes interesados ​​deben comunicarse con los registros o tribunales para obtener más información y postularse, luego de lo cual pasan por un proceso de selección con entrevistas y evaluaciones. Expertos señalan que postularse a una convocatoria no es un “acto de solidaridad” o algo que deba hacerse de manera espontánea, dado lo conmovedores que pueden ser estas historias, sino más bien Implica un profundo deseo de empezar a construir un vínculo familiar a través de la adopción junto a estos niños, con los enormes retos que ello conlleva.

Karla muestra emocionada una foto de cinco niñas y niños abrazándose. Uno de ellos es Ciro, cuya historia contamos hace un tiempo en LA NACION: Es un niño preadolescente con Síndrome de Down que llegó a la casa a los cuatro años y seguía esperando una familia a los 14. Gracias a un llamado público de LA NACION, pudo encontrarla el año pasado.

“Cuando veo esta foto me emociono porque el único de estos cinco muchachos que necesita encontrar una familia es Baltazar. Todos los demás tuvieron esa oportunidad. Solo él se queda”. dice Karla, sin perder la esperanza de que la familia que el niño añora esté entre los lectores de esta nota. Quizás su próxima foto podría ser en su hogar permanente.

*El nombre de Baltazar ha sido cambiado en esta nota para preservar su identidad.

Quienes decidan solicitar la llamada de Baltazar pueden comunicarse con el Juzgado de Familia llamando al 011-4713-9533/011-4755-7041 o escribiendo a juzfam4-sm@jusbuenosaires.gov.ar. También es posible comunicarse con el centro de registro de futuros tutores para fines de adopción a los teléfonos 0221-410-4400 o 0221-422-4114, extensiones 42897 y 56037 o al correo electrónico regcentraladopcion@scba.gov.ar a través del formulario que encontrará haciendo clic aquí. El número de referencia de la llamada es 26373.

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