El paso a paso de Ruben Darío Insua para restaurar la paz en San Lorenzo

Tres meses. En este momento, San Lorenzo Se pasó de un clima insoportable y un equipo completamente desorientado que se tragaba entrenador tras entrenador, a una calma duradera en un equipo que volvía a confiar en sí mismo, que entendía los mensajes claros de su entrenador y, por primera vez en mucho tiempo, contagiaba al fanático del compromiso.

No todo se soluciona en el Ciclón, De nada. El 17 de diciembre se realizarán elecciones anticipadas por una buena razón. Sin embargo, La llegada de Ruben Darío Insua fue el gran éxito deportivo de los últimos años. Con pautas concretas, un guión sencillo y pasos precisos para dar paso a paso sin saltarse ninguno, Gallego se convirtió en el restaurador de la paz del Club Boedo.

San Lorenzo no Volador sobre la hierba. No regala 90 minutos de fútbol llamativo. Tampoco es una máquina ganadora, ni mucho menos. Recién este fin de semana pudo encadenar dos triunfos seguidos (Platense y Racing) luego de más de un año. Sin embargo, ha dejado de perder, ha recuperado su autoestima, y ​​poco a poco se anima a destacar por periodos de tiempo cada vez más largos. Y para un equipo que quemado estaba en la pelota y ya estaba en la tabla promedio del próximo año, eso es un gran paso adelante en poco más de 90 días desde que Insua asumió el cargo.

El ánimo en la plantilla de San Lorenzo cambió con Insúa recuperando la confianza y recuperando jugadores.  Foto: Fernando de la Orden

El ánimo en la plantilla de San Lorenzo cambió con Insúa recuperando la confianza y recuperando jugadores. Foto: Fernando de la Orden

La primera buena decisión fue el liderazgo., tras experimentar con varios nombres de diferentes estilos de técnicos que fallaban uno tras otro (Malaria se remonta a los tiempos de Jorge Almirón, el segundo ciclo de Juan Antonio Pizzi, Diego Monarriz, Mariano Soso, Diego Dabove, Paolo Montero, Pedro Troglio , con Pasantías de la extinta Secretaría Técnica en el medio). Tras la destitución de Marcelo Tinelli de la presidencia, decidieron dar un rodeo y contrataron a alguien de la casa.

Previamente habían designado a Matías Caruzzo como coordinador de fútbol profesional. Y también era importante que el exdefensor optara por el DT y, a cambio, jugar un papel muy estrecho en la plantilla. Es cierto que tampoco tenían muchas más opciones, porque los nombres que más han seducido (Alexander Medina, Luis Zubeldia, Hernán Crespo) estaban por encima del presupuesto o habían cancelado rápidamente el interés.

Pero en la primera conversación con los directivos, Gallego se mostró sin embargo sorprendido por su conocimiento del equipo y del fútbol argentino. hacía casi 15 años que no dirigía en el país. Insua expuso lo que debía hacer para restaurar la identidad de San Lorenzo. Y al final la convenció.

Insua en su presentación hace tres meses junto al presidente Horacio Arreceygor y Matías Caruzzo (coordinador de fútbol profesional).  Foto: Juan Manuel Foglia

Insua en su presentación hace tres meses junto al presidente Horacio Arreceygor y Matías Caruzzo (coordinador de fútbol profesional). Foto: Juan Manuel Foglia

Su mayor virtud hasta el momento en este ciclo de cinco victorias, ocho empates y solo dos derrotas es hacer exactamente lo que prometió. No ha saltado un paso y aún tiene que poner piedras en la construcción del San Lorenzo que pretende tener ya que cree que 2023 puede ser óptimo para volver a luchar por un título.

¿Cómo conseguiste sacar el Ciclón del pozo en tres meses y pasar de la preocupación por el paradero a la ilusión de clasificar a una copa internacional?

Primero, se centró en la formación de la plantilla. Analizó a su grupo de futbolistas, a los muchos canteranos, y en base a ello destacó la necesidad e insistió en que hay que fortalecerla. Debido a problemas económicos, inmediatamente tuvo claro que no obtendría el refuerzo deseado.

Así agudizó su mente junto a Caruzzo. Advirtió que se quedaría con los chicos de la cantera a buscar. Y evaluó cada nombre ofrecido. Por ejemplo, cruzó los dedos por futbolistas como el desconocido delantero Andrés Vombergar y el mediocampista Juan Ignacio Méndez (libre de Talleres).

Cuando terminó el mercado, día a día le dio vueltas a los tornillos internos para que sus muchachos captaran sus conceptos. Tomaba decisiones contundentes, bajando la línea cuando notaba que alguien se relajaba o no se concentraba, como ocurrió entonces con Nicolás Fernández Mercau y Agustín Martegani.

La celebración de Gallego Insua tras el 2-1 en el Cilindro supuso la segunda victoria consecutiva del Ciclón este año.  Foto: Juan Manuel Foglia

El festejo de Gallego Insua tras el 2-1 en el Cilindro supuso su segundo triunfo del año, seguido del Ciclón. Foto: Juan Manuel Foglia

Motivó a los chicos subiendo a los que sobresalieron en la reserva para que supieran que las puertas de Primera División están abiertas para quien las gane. Y planteó jugadores descartados, como Nahuel Barrios, o que no rindieron, como Adán Bareiro (hoy goleador del equipo con 7 goles) y Jalil Elías.

“En Insua no juegas si no corres”, repiten los futbolistas del Barça. Eso finalmente se traduce en el sitio. El rasgo definitorio de este San Lorenzo es sin duda la entrega. El gallego hizo mucho hincapié en el sentido de pertenencia, dejando claro que la disciplina y el sacrificio son vitales e innegociables.

En su círculo íntimo destaca la intención de lograr una mezcla de valentía y juego. Ser un equipo intelectual y apasionado al mismo tiempo. Le gusta comparar la idiosincrasia de Estudiantes de La Plata (jugó allí entre 1986 y 1988) y San Lorenzo para ilustrar esto y afirmar que al combinarlos se puede lograr el equilibrio perfecto.

De atrás hacia adelante, ayudado por un esquema 5-2-3, impulsó la confianza de su equipo. Hay un desarrollo visible en el juego azul-rojo, aunque todavía le falta fluidez. Empezó a preocuparse por sobrevivir a las derrotas y fortalecerse en defensa. Hoy, San Lorenzo es un equipo molesto al que no le resulta fácil crear situaciones en el área penal. Se siente cómodo jugando al contragolpe, pero poco a poco se anima a arriesgar.

Así, con Norte despejado, Insua recoge un San Lorenzo que busca resurgir. La confirmación de la fecha de elección ayudó a calmar el ambiente tenso en el Nuevo Gasómetro, donde el ciclón volvió a ganar gracias a Rubén Darío. Al margen de la crisis política, la mejora del fútbol y el contagio del campo a las gradas trajeron algo de alivio y calma tras demasiadas tormentas.

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