La apuesta de Monreal

Fue un momento memorable, no sólo por la destreza en la esgrima del político y los periodistas, sino también por la capacidad que mostró Monreal. Por un lado, admitir con gracia la ambigüedad de su posición como disidente ambicioso; y por otro lado contrastar su voluntad de diálogo con la actitud sectaria de López Obrador y su “corcholata” Sheinbaum. Y es que el senador hace como que no necesita el visto bueno del presidente ni se mezcla con él para ser candidato de Morena. Su aspiración está anclada en uno de los flancos más vulnerables del lopezobradorismo, “tener la arrogancia de sentirse libre”. Haciendo de la necesidad una virtud, Monreal busca defender el valor de la autonomía dentro de un movimiento cada vez más comprometido no con la lealtad sino con el rechazo.

“No busco puestos de consolación”

No sabemos a qué sigla o cargo se postulará el todavía senador, pero al menos este fin de semana supimos qué tema tratará de proyectar hacia el 2024: la reconciliación. En un evento en la Arena México ( https://bit.ly/3ExRbHc ), Monreal se presentó como un “luchador técnico” que quería “jugar limpio” y “ganar bien”. Denunció la polarización como un “veneno” que “alimenta la desconfianza entre nosotros, incluso en nuestras relaciones más cercanas”. Y advirtió que “la destrucción de un país por partición e inhabilitación no dura más que un momento, un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, la reconstrucción y la reconciliación son más lentas y requieren paciencia.

En ningún momento dijo que se iba de Morena, pero su discurso no sonó como el de alguien que se ve a sí mismo como representante del oficialismo, ni en la forma ni en el fondo. Más bien fue el discurso de un partidista que no se siente obligado a doblegarse ante el Presidente, que vive en contradicción con ser morenista y que contradice cada vez más abiertamente el autoritarismo de López Obrador. Ciertamente sonaba como la voz de un oponente que lucha desde adentro, aunque saben que ya tienen un pie afuera. ¿Cantaría otro gallo si fuera el beneficiario del favor del Presidente? Muy probable, pero no es el caso.

Su mensaje tiene a grandes rasgos dos destinatarios. Unos son los abandonados, los maltratados, los traicionados, en fin, los decepcionados por una u otra razón, que ya no están dispuestos a seguir tragándose los sapos que a diario les sirven López Obrador y sus desgobiernos. Los otros son las oposiciones, que necesitan desesperadamente tanto un liderazgo incluyente que pueda unirlos como una división en las filas del lopezobradorismo que los ayude a ser más competitivos. La reconciliación monrealista les viene “como anillo al dedo” a ambos.

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