Los Estudiantes se animaron un poco con un golazo que les valió un triunfo agónico sobre Talleres en La Plata

El gol de Leonardo Heredia, ese zurdazo que dobló las manos de Guido Herrera, fue el alivio para aquel córner de La Plata. Exactamente en esos arcos en los que el balón contra Atlético Paranaense no quería entrar. Y tras el batacazo en la libertadores, Los Estudiantes cortan la racha de cinco partidos sin ganar. Talleres, también viviendo sus frustraciones continentales, dispuso de las mejores ocasiones en la primera parte. Y mientras el duelo eliminado se dirigía a cero a cero, las gargantas explotaron pinchas.

¿Con qué frecuencia se puede cambiar un esquema? Por supuesto que no hay límite. Aunque deja claro que el técnico se equivocó en la primera aproximación. Y eso le pasó a Ricardo Zielinski en la primera media hora de partido, cuando cambió el 3-4-3 que había iniciado por un 4-3-3, que acabó convirtiéndose en un 4-4-2 con rotación de nombres. Los alumnos lo pasaron muy mal con talleres al margen. Luego retrasó a Manuel Castro por la banda derecha y envió a Jorge Morel al centro del campo. Sin embargo, no era la posición natural del uruguayo. Y cuando Enzo Díaz despejaba los obstáculos por la izquierda, mandaba a Agustín Rogel desde el “4” y el paraguayo regresaba atrás. El lesionado Leonardo Godoy brilló por su ausencia.

Todos esos movimientos dejaron en claro que Talleres tenía la ventaja en el juego. Especialmente para las bandas. Y básicamente por la derecha un sector que estalló entre Diego Valoyes y Gastón Benavidez y en el que sufrió Emmanuel Más. A bordo del 4-2-3-1 que proclama Pedro Caixinha, los cordobeses fueron protagonistas. Y aunque no pudieron pisar entre los tres palos de Mariano Andújar, fueron los que más remataron.

Tuvo tres ocasiones en los primeros compases. Un pase de Rodrigo Villagra para desborde de Enzo Díaz y un zurdazo de Rodrigo Garro que se fue por arriba del travesaño; un pase largo del propio Díaz, que Michael Santos cabeceó abajo para atacar a Benavidez, que remató torpe y desviado; y otro partido que armaron entre Valoyes y Benavidez que sacudió a Garro a media distancia por fuera.

Los estudiantes no podían controlar el juego. Carecía de manejo y volumen de juego. Equipo directo y vertical, no pudo aprovechar la entrega larga. Y lucharon Mauro Boselli y Leandro Díaz, sobre todo el tucumano, pero no vistieron. Acerca de locomotora, debería haber sido expulsado. Tras una infracción a Lucas Suárez, fue amonestado por Nicolás Lamolina y el delantero le aplaudió en la cara. Fue una gran falta de respeto, que el árbitro resolvió con una conversación.

Zielinski entró en el banco para el complemento. Dio paso a un extremo puro como Eros Mancuso (salió un central, Luciano Lollo) y por las dudas sustituyó a Díaz, que se había salvado milagrosamente de los reds. Entró Mauro Méndez. Pero no tocó el dibujo que puso fin a la primera parte.

Y equilibró el juego incluso sin un gran volumen de juego. Talleres cedió el terreno y el balón pero siempre con peligro tras la recuperación de sus dos volantes centrales Villagra y Christian Oliva y entró Valoyes tras una entrada por izquierda de Julio Buffarini. Sí, los alumnos tenían las tres situaciones más claras en ese momento corcho Rodríguez pelea en el medio. Méndez activó a Boselli, el goleador la pinchó antes de que Herrera se fuera y su tiro pegó en el larguero. Posteriormente Mancuso atropelló, golpeó al portero y Fernando Zuqui cabeceó al pie del poste. Benjamin Rollheiser reemplazó al difunto Pablo Piatti, pero no fue bien recibido. Y en el último tramo, ya con Francisco Zapiola sobre el césped, Zuqui recibió del chico, remató un centro, apenas desviado.

Pero después de tantos cambios, llegó un pleno del ruso mientras Boselli lamentaba su salida. Al final, Heredia definió un juego muy ajustado.

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