“Nuestras montañas somos nosotros”, un puente imaginario que conecta el Río de la Plata con el Monte Ararat

Según el aspecto especial de sus habitantes y la diáspora.

Después de cinco años de arduo trabajo, una poderosa herramienta para acceder a gran parte de la historia reciente del pueblo armenio en la región del Cáucaso acaba de forjarse en la lejana América del Sur y ahora está a punto de pisar Argentina. Será la continuidad de la primera prueba de fuego que superó el documental Somos nuestras montañas el pasado 22 de mayo en el Auditorio Nacional del Sodre de Montevideo, ciudad natal del director Federico Lemos.

Tras esta prometedora presentación, que atrajo a más de 2.000 espectadores, esta pieza clave, que pretende revelar ante los ojos del público no armenio algunos retazos de los múltiples matices de una cultura milenaria, se exhibirá el miércoles 22 de agosto en la Ciudad de Las Artes en la capital, Córdoba, donde la propuesta fue declarada “de interés comunitario” por la administración local. El 3 de septiembre será el turno de Rosario, mientras que el esperado desembarco en la ciudad de Buenos Aires está programado para el 7 de septiembre en el Teatro Gran Rex.

Impulsado por una sugerencia que le hizo un amigo en el pasado y sin mucha expectativa (“Debes hacer una película sobre los armenios”), el cineasta uruguayo se dio cuenta de que había mucho que contar más allá del centenario reclamo de los armenios al reconocimiento que dio el genocidio por parte de los armenios. Estado turco a principios del siglo XX. Cinco viajes con su equipo de nueve llevaron a Lemos a basarse en otros datos históricos, examinar los altibajos del presente y descubrir el camino problemático que comparten Armenia y la República Armenia de Artsaj (también conocida como Nagorno-Karabaj) para crear un futuro decente para sus residentes.

Parte del equipo de filmación "Somos nuestras montañas"en pleno rodaje en Armenia.


Parte del equipo de filmación de “Somos Nuestras Montañas”, filmando en Armenia.

Lemos se propuso reflejar la lucha incansable de los armenios por la supervivencia al pie del bíblico monte Ararat y los estrechos lazos que varios miembros de las comunidades de Uruguay, Argentina, Brasil y Estados Unidos comparten con el destino que, según la época – su patria ancestral.

“Mi último viaje a Artsaj me obligó a cambiar por completo el guión y el proceso de rodaje de la película. El clima de posguerra -tras el trágico enfrentamiento militar con Azerbaiyán en septiembre de 2020- mostró que el ánimo de la gente era muy bajo. Además, estábamos siendo seguidos y vigilados por agentes azerbaiyanos, y la pandemia se sumó a esta situación de riesgo, fragilidad y delicada”, recuerda Lemos.

Federico Lemos, cineasta uruguayo de 48 años que dirigió el documental "Somos nuestras montañas".


Federico Lemos, cineasta uruguayo de 48 años que dirigió el documental Somos nuestras montañas.

En cuanto a sus expectativas para las presentaciones en Argentina, Lemos prefiere ser más reservado, enfocándose en el objetivo máximo que persigue la película: visibilizar a personas de otros orígenes la conspiración diaria que emprende Armenia y su diáspora.

“No soy armenio, esta no era ni era mi lucha, por eso me considero armenio. Pero lo hago todo para que el mundo sepa lo que pasa en este rinconcito de Asia”, dice este inquieto empresario de la Curva de Maroñas de Montevideo, hincha de Nacional (“Bolso hasta la médula”, como dice sin rodeos). define su pasión por el fútbol), que reconoce exitosos cruces creativos con el grupo Bajofondo -encabezado por Gustavo Santaolalla- y sus compatriotas Diego Forlán, Jaime Roos y la banda de rock No Te Va Gustar.

Más de 2.000 espectadores disfrutaron de la presentación de "Somos nuestras montañas"el 31 de mayo, en el Auditorio Nacional del Teatro Sodre de Montevideo, Uruguay.


Más de 2.000 espectadores disfrutaron de la función Somos Nuestras Montañas el 31 de mayo en el Auditorio Nacional Teatro Sodre de Montevideo, Uruguay.

Desde 2017, el universo rioplatense que Lemos se sabe de memoria parece haber tendido sus tentáculos hacia horizontes lejanos, esa región siempre inestable donde el director supo dar voz a personajes entrañables como un excombatiente en la primera guerra de Artsaj capturado en los 90. La cámara del director enfoca a Manuk, reflejando su decisión de cruzar las barricadas con el único propósito de acompañar a su hijo, un soldado de nueva generación que, tres décadas después, también ha sido alcanzado por los fuegos de la guerra en la frágil frontera que era.

Es sólo una de las situaciones altamente simbólicas que muestra “Menk enk mer lernere” (“Somos nuestras montañas”, ese es el posible título en armenio), una obra maestra concebida sin concesiones, con el valor inestimable del registro para testimoniar dar y sacudir la conciencia de los indiferentes.

Las montañas del Cáucaso enmarcan algunas de las imágenes del documental "Somos nuestras montañas".


El Cáucaso enmarca algunas de las imágenes del documental We Are Our Mountains.
Manuk, ex combatiente de la guerra liberada por las Fuerzas Armadas de Armenia contra las tropas de Azerbaiyán en la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) de Armenia.


Manuk, ex combatiente de la guerra liberada por las Fuerzas Armadas de Armenia contra las tropas de Azerbaiyán en la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) de Armenia.

Leave a Comment