Petro renovó liderazgo militar con foco en la paz y los derechos humanos

En un acto en el Ministerio de Defensa el viernes, el Presidente Gustavo Petro, junto al Gerente de División Iván Velásquez, presentaron los nuevos rostros de las altas esferas de seguridad y defensa del país andino. “Cero corrupción y cero violaciones a los derechos humanos”, advirtió el Presidente, cuyo objetivo era distanciarse de las políticas anteriores y apostar por un enfoque de derechos humanos y defensa de la paz en todos los niveles, incluso dentro de estas instituciones.

Con el cambio de gobierno vino el cambio de paradigma en materia de seguridad y defensa en Colombia. Gustavo Petro, quien lleva menos de una semana como presidente del Ejecutivo, ya presentó algunas de sus ambiciosas propuestas para que la nación transite por un camino alejado del conflicto y las hostilidades.

El último movimiento en esa dirección, junto con el deseo de reanudar las conversaciones y negociaciones con la guerrilla de izquierda Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Cuba o descongelar las relaciones bilaterales con los vecinos de Venezuela, ha sido la renovación del liderazgo militar.

El viernes, en la sede del Ministerio de Defensa en Bogotá, la capital, Petro anunció importantes cambios en la alineación de las fuerzas armadas y policiales junto al nuevo titular de ese departamento, Iván Velásquez.

Los requisitos esenciales para la designación de los nuevos jefes de la estrategia de seguridad y defensa del Presidente fueron claros: que no sean acusados ​​de corrupción o que den lugar a violaciones de derechos humanos en el ejercicio de sus funciones. La perspectiva propuesta por el Presidente se centra en la defensa y protección de la paz y los derechos humanos.

Para asegurarse de que los nuevos nombramientos cumplen estos criterios, tanto el presidente como el secretario de Defensa han realizado un estudio en profundidad para evitar cualquier escándalo.

La nueva dirección militar de Colombia.
La nueva dirección militar de Colombia. © Francia 24

El general Helder Fernando Giraldo Bonilla, anteriormente responsable de combatir la corrupción dentro del ejército, se convertirá en el nuevo comandante de las fuerzas armadas. El ingeniero naval José Joaquín Amézquita encabezará el Estado Mayor Conjunto y Luis Mauricio Ospina, licenciado en derechos humanos y derecho internacional humanitario, será el comandante del ejército. La Armada estará bajo el mando de Francisco Hernando Cubides, también diplomado DD. S.S.; y la Fuerza Aérea tendrá ahora como comandante a Luis Carlos Córdoba, quien fuera presidente de la aerolínea estatal que llega donde no llegan las aerolíneas comerciales privadas.

La renovación también es sustancial dentro del cuerpo policial: Henry Sanabria, quien ha desarrollado gran parte de su carrera en inteligencia policial, se convierte en el nuevo director. Su suplente será Yackeline Navarro, quien se ha desempeñado en las áreas de formación y organización de la institución y, con su nombramiento, se convertirá en la segunda mujer en ocupar este cargo. “Ojalá pueda demostrar que este mundo ya no es solo de hombres y empieza a estar presente con el poder de las mujeres, mujeres que absolutamente hay que respetar y valorar en público”, dijo el presidente sobre Navarro.

Al presentar los titulares de la nueva estrategia de defensa, Petro quiso desmarcarse de su antecesor, el conservador Iván Duque, quien centró su mandato precisamente en la defensa, pero cuyo balance resultó fallido al calor de los datos difundidos por organismos especializados que le dan seguimiento al tema. .

En particular, el recién instalado presidente ha destacado la seguridad de los ciudadanos como un elemento fundamental para lograr la “paz total” que quiere conseguir en los próximos cuatro años.

Su relación con los militares fue una de las grandes incógnitas para muchos, ya que siempre fue crítico con el papel de estas instituciones en la política nacional. Además, su pasado guerrillero —militaba en el brazo político del M-19, un movimiento insurgente de izquierda— añadía incertidumbre sobre el rumbo que tomaría en términos de seguridad en un país donde la violencia todavía era parte de la norma. Paisaje.

Objetivos e implicaciones de la renovación del liderazgo militar

“Pasar a una estrategia de seguridad humana donde la preocupación por la vida, los derechos y las libertades de las personas sea fundamental”, dijo Petro durante la ceremonia del viernes, que continuó: “Aquí no estamos mirando pensamientos políticos o similares, nos interesa este público”. fuerza siendo profesional en el sentido más estricto de la palabra, en saber valorar a sus hombres y mujeres de base”.

Como toda decisión tiene sus efectos colaterales, la orden del Presidente de Colombia también se sintió en las instituciones involucradas. La ley del país andino estipula que ningún jefe puede tener una carrera militar inferior a la de sus subordinados, por lo que el nuevo criterio propuesto por el líder del Ejecutivo excluye de la institución a más de una veintena de generales con más experiencia que sus actuales jefes. En particular, 23 generales de la policía dejarán sus cargos en la mayor purga de la historia moderna en Colombia.

Para algunos analistas, esta decisión puede ser un error estratégico porque deja fuera a personas muy experimentadas y capacitadas en este espacio. Para otros, sin embargo, fue un paso necesario para traer una nueva vibra al país. En declaraciones a France 24, Néstor Rosanía, director ejecutivo del Centro de Estudios de Seguridad y Paz de Colombia, destacó la importancia de cambiar la doctrina militar y policial.


“Se sacará la policía del Ministerio de Defensa y se creará un Ministerio de Paz, Seguridad y Convivencia; un ministerio separado donde estará la policía. Y las Fuerzas Armadas también se están capacitando poco a poco para construir una doctrina de respeto a los derechos humanos”, dijo el analista.

Para “garantizar la paz, reducir la violencia y el crimen, asegurar un aumento significativo en el respeto a los derechos humanos y las libertades civiles”, como dijo Petro, es imperativo que Rosanía rompa los lazos con la dirigencia saliente, obstaculizada por sus controvertidas operaciones como z los llamados “falsos positivos” -civiles asesinados contabilizados como guerrilleros muertos en combate- o la represión contra la población durante las protestas sociales de los últimos años, entre muchos otros casos.

“Esta antigua dirigencia estaba siendo investigada por abusos a los derechos humanos, perfilamiento de periodistas, líderes opositores y defensores de los derechos humanos, y tenían serias dudas sobre corrupción”, dijo el experto.

Poner fin a la impunidad y proteger el liderazgo social

Otro objetivo fundamental de la nueva estrategia de defensa del gobierno de Petro es proteger a los líderes de la sociedad. Para ello, el Presidente ordenó que los mandos policiales y militares deben prevenir en lo posible masacres o asesinatos contra estos liderazgos, ya que esto afectará directamente su historial de servicio, como subrayó este sábado en su cuenta de Twitter.

“La perpetración de masacres y su impunidad en las jurisdicciones de mandos militares y policiales afectará la hoja de vida de los mandos”.


Según informes del Instituto para la Paz y el Desarrollo (Indepaz), más de 950 líderes sociales han sido asesinados en los últimos cuatro años. La violencia en zonas remotas, donde históricamente ha habido poca presencia estatal, se ha intensificado debido a los enfrentamientos entre grupos armados ilegales, causando graves daños a la población civil.

Este sábado 13 de agosto se reportó la masacre número 62 en lo que va de 2022, en la que murieron tres hombres en el departamento de La Guajira, en el nororiente del país. También se reportó el asesinato de un signo de la paz. Ha habido 32 asesinatos de firmantes de la paz en lo que va del año, un recuento que ha aumentado a 338 desde que se firmaron esos acuerdos entre el Estado y la extinta guerrilla de las FARC en 2016.

Con EFE y medios locales

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